Mientras millones de jóvenes aprenden ecuaciones y fechas históricas, pocos saben cómo funciona una tarjeta de crédito, qué es la inflación o cómo evitar una deuda impagable. América Latina empieza a reaccionar, pero el avance es desigual: algunos países ya incorporaron educación financiera en secundaria y otros siguen formando generaciones que entran al mundo adulto sin herramientas básicas para administrar dinero.