
Las últimas pruebas PISA marcaron los peores resultados en lectura y matemáticas desde que existe la medición. España retrocedió en las tres áreas y los 13 países latinoamericanos evaluados quedaron, otra vez, por debajo del promedio de la OCDE. La pregunta ya no es cuánto bajamos, sino si el modelo de escuela que seguimos usando sirve para chicos que crecen con un celular y una inteligencia artificial en el bolsillo.







